Creo que ya comenté que los frutos de la sandía cuando son jóvenes se pudren con el agua, y esto  es lo que le ha pasado al segundo fruto de mi planta de sandía principal.

Llamo planta principal a la que más frutos ha dado uno (minúsculo pero que se podía comer) y otro, que no parece que haya llegado a fructificar por el tamaño y la pinta exterior del mismo y de la planta.
Hace 15 días en una inspección ocular de la planta, me di cuenta de que tenía algunos pulgones, la rocié con líquido ecológico para pulgones y parecía que más o menos estaban dominados, pero cual fue mi sorpresa cuando una semana después al mirarla estaba totalmente llena de pulgones (unos 30 por hoja, algo realmente asqueroso), la volví a rociar, pero esta vez no parece que tuviera mucho efecto. Los bichos, mezclados con las lluvias de estos últimos días han conseguido que la planta muera casi  del todo; supongo que algo tiene que ver también que las sandías son de verano, y no aguantan en invierno; así que supongo que es una mezcla de todo lo anterior unido a que la planta ha llegado al fin de su ciclo,
Me da a mi que esta no rebufa, jeje
La planta secundaria, plantada un poco más tarde que la original, también está llena de pulgones, pero por lo menos se mantiene viva. La he alejado de las otras plantas, y dudo entre empezar el tratamiento o arrancarla directamente, porque ya poco puedo hacer.
Los puntos negros que bien podrían ser contaminación del aire de Madrid, si se miran de cerca, son grandes pulgones campando a sus anchas por la planta.
La he vuelto a mirar otra vez, y entre los bichos y las lluvias, la voy a arrancar directamente, porque aunque hubiera cuajado alguno de los frutos, con tanta agua no saldría adelante.
Requiem por las sandías 
El año que viene probaré con melones a ver si me dan más alegrías; y quien sabe, igual me animo a probar de nuevo con las sandías, eso si, podándolas, porque si no me salen sandías de bolsillo.